El proyecto pasa ahora al Senado y, según The Guardian, obligaría a las plataformas a frenar chatbots que fomenten la dependencia de los menores en lugar de las relaciones humanas.
La Cámara de Representantes de Australia aprobó el 28 de octubre el proyecto de ley de deber de cuidado digital del Gobierno, según informa The Guardian, y lo envía al Senado para su debate en las próximas semanas. El marco previsto aplicaría nuevas normas de seguridad en línea a redes sociales, videojuegos, aplicaciones y chatbots, e impondría a las plataformas tecnológicas lo que el Gobierno llama una obligación general de ofrecer un entorno digital seguro. Sustituiría varios códigos y normas existentes y obligaría a las redes sociales a ofrecer la opción de desactivar los algoritmos y los contenidos sugeridos. El Gobierno espera aprobar la ley antes de que termine 2026.
El Gobierno aceptó enmiendas de la diputada independiente Kate Chaney que añaden cierta actividad de los chatbots a la lista de daños y obligan a las plataformas a prohibir material o conductas que simulen intimidad emocional y fomenten la dependencia de un menor hacia ellos en lugar de las relaciones humanas. Otra enmienda establece que la opción de desactivar el algoritmo debe ser accesible, fácil de usar y visible. El primer ministro Anthony Albanese, que la noche anterior pidió a la oposición apoyar el proyecto, dijo que las historias de personas que consideran a un chatbot su mejor amigo deberían ser una llamada de atención para el Parlamento.
El camino del proyecto en el Senado es incierto. Los Verdes lo apoyan y han abierto una investigación que informará a finales de noviembre, mientras que la Coalición y One Nation votaron en contra en la Cámara. Los detractores han calificado el sistema de censura orwelliana, algo que la ministra de Comunicaciones, Anika Wells, negó con rotundidad, invitándolos a presentar enmiendas en lugar de eslóganes. Diputados independientes y el defensor del sector de telecomunicaciones piden una vía externa de reclamaciones para los usuarios, idea que el Gobierno no ha respaldado. El proyecto sigue siendo una propuesta y su forma final podría cambiar en el Senado.



