Un alto el fuego local mediado por la primera dama de EE. UU., Melania Trump, comenzó el 27 de octubre en Oleshky, ocupada por Rusia, para que la ayuda llegue esta semana a hasta 2.000 civiles atrapados.

Un alto el fuego local mediado por la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, entró en vigor en la madrugada del martes 27 de octubre en Oleshky, localidad del sur de Ucrania ocupada por Rusia, y abre el camino a una misión humanitaria que debe entrar más adelante esta semana. El Ministerio de Defensa ruso dijo que la pausa comenzó a las 01:00 GMT, las 3:00 hora local, y que Moscú suspendió los ataques en el conjunto de la región de Jersón. Los negociadores rusos y ucranianos, así como los ejércitos de ambos países, confirmaron en comunicados separados que la tregua había comenzado, según Euronews y Al Jazeera.

En Oleshky, que antes de la guerra tenía unos 24.000 habitantes, quedan hasta 2.000 personas que, según la ONU, no pueden salir por las minas y los ataques con drones, mientras escasean los alimentos y los medicamentos. Las tropas rusas tomaron la localidad en los primeros días de la invasión de febrero de 2022, y las inundaciones tras la destrucción de la cercana presa de Kajovka en 2023 la afectaron duramente. Los negociadores indican que primero llegarán médicos, medicinas, comida y agua, y después se abrirán corredores de evacuación para los residentes que quieran irse a Rusia o a Ucrania. El acuerdo se anunció el 23 de octubre, con participación también del papa León, y debe durar hasta el sábado o más.

La pausa llega en medio de una profunda desconfianza entre ambas partes, que ha frustrado intentos anteriores de alto el fuego, y mientras los combates continúan en otros lugares. Pocos minutos después de las 3:00, explosiones de misiles balísticos sacudieron Kiev; el alcalde dijo que un impacto dañó el puente Sur sobre el Dniéper y detuvo el servicio de trenes, y un ataque ruso la noche del lunes mató a una persona cerca de una universidad de la capital. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, afirmó que los ataques muestran el deseo de Rusia de seguir con la guerra. La misión de ayuda se plantea antes de una nueva ronda de conversaciones entre Rusia y Ucrania, mediada por EE. UU. y prevista para el próximo mes, para poner fin a una guerra que entra en su quinto año.