Una cocina pequeña funciona mejor si se organiza por tareas y no por tipo de objeto. Una forma práctica de crear zonas, aprovechar la altura y mantener las encimeras despejadas.

Una cocina pequeña pocas veces necesita más espacio; lo que suele necesitar es un sistema más claro. El enfoque más fiable es organizar por tarea y no por tipo de objeto, creando cuatro zonas sencillas: preparación, cocción, limpieza y almacenamiento de alimentos. Los cuchillos, las tablas y los cuencos van cerca de la superficie de trabajo principal, las sartenes y los utensilios junto a la placa, y los trapos y el lavavajillas cerca del fregadero. Antes de mover nada, vacíe un cajón y un tramo de encimera, y clasifique lo que salga en conservar, reubicar y retirar. Los duplicados, las herramientas rotas y los aparatos que no ha usado en un año son lo más fácil de dejar ir, y cada objeto que retire da espacio al resto para encontrarse más rápido.

Una vez definidas las zonas, piense en la altura y el alcance. Lo de uso diario funciona mejor entre la cadera y el hombro, donde se alcanza sin agacharse ni estirarse, mientras que lo que se usa poco, como una fuente grande para asar o la vajilla de temporada, puede ir en los estantes más altos o más bajos. El espacio vertical es el mayor recurso sin aprovechar en casi todas las cocinas pequeñas: un riel de pared para utensilios, un estante elevador dentro de un armario, un organizador en la parte trasera de una puerta o una balda estrecha sobre la encimera añaden almacenaje sin ocupar suelo. Los recipientes transparentes o del mismo tamaño para los productos secos permiten comprobar las existencias de un vistazo, y una regla sencilla, dejar siempre como máximo tres objetos sobre la encimera, mantiene útil la zona de trabajo.

El último paso es hacer que el sistema sea fácil de mantener. Cinco minutos de repaso al final del día, devolviendo cada cosa a su zona, evitan que el desorden vuelva, y el hábito de que entre una cosa cuando sale otra impide que las compras nuevas saturen el espacio. Mida los estantes y cajones antes de comprar cualquier organizador, porque el tamaño equivocado crea más desorden del que resuelve, y revise toda la cocina una vez por estación para adaptarla a su forma de cocinar. Empiece esta semana por un solo cajón; los pasos pequeños y terminados tienen más probabilidades de mantenerse que una reorganización total en un fin de semana.