Investigadores de la Universidad de Hawái informan en Scientific Reports de que las diferencias en el microbioma intestinal se asociaron con cerca del 15 % de la variación de una medida de envejecimiento biológico en 123 adultos, aunque el estudio no puede demostrar causa y efecto.
Investigadores de la Universidad de Hawái en Mānoa informan en la revista Scientific Reports de que la composición del microbioma intestinal se asocia con la rapidez con que el cuerpo envejece biológicamente. El equipo comparó muestras de heces y sangre de 123 adultos de entre 17 y 82 años, de los cuales cerca del 63 % se identificó como nativo hawaiano o isleño del Pacífico, usando una medida sanguínea del ritmo de envejecimiento llamada DunedinPACE. Su mejor modelo a nivel de especie explicó cerca del 15 % de la variación de esa medida (R² de 0,152) y añadir la edad cronológica no lo mejoró, algo que los autores interpretan como indicio de que el vínculo es independiente de la edad.
Dos especies destacaron. Bifidobacterium adolescentis fue uno de los microbios más asociados con un envejecimiento biológico más lento, mientras que Succinivibrio dextrinosolvens mostró una de las asociaciones más fuertes con un envejecimiento más rápido. Los autores describen estas especies como candidatas para generar hipótesis en trabajos posteriores y no como marcadores diagnósticos, y el estudio no encontró señal predictiva para varios relojes epigenéticos más antiguos, por lo que el resultado se aplica específicamente a la medida DunedinPACE.
Los investigadores subrayan que el estudio no establece causa y efecto: encontrar ciertas bacterias en personas que envejecen más despacio no demuestra que esas bacterias frenen el envejecimiento, y sigue sin probarse si modificar deliberadamente el microbioma alteraría el envejecimiento. Los autores también enumeran límites importantes, como una muestra pequeña para el aprendizaje automático con un conjunto de prueba de 37 personas, la ausencia de validación externa, la resolución limitada a nivel de especie de la secuenciación 16S, un diseño transversal y una cohorte que podría no ser generalizable. El artículo indica que los resultados no están pensados para uso clínico ni para diagnóstico individual.



