Un nuevo programa de tres años del Plan Mattei de Italia enseña a profesionales de museos y patrimonio de nueve países africanos francófonos a documentar colecciones y rastrear la procedencia de las piezas.
Italia y varios países africanos refuerzan su cooperación contra el tráfico ilícito de bienes culturales mediante un nuevo programa de formación profesional, según informa Euronews. La iniciativa nace de un acuerdo de tres años entre la Escuela Nacional italiana para el Patrimonio y las Actividades Culturales y la École du Patrimoine Africain (EPA) de Porto-Novo, en Benín, y forma parte del Plan Mattei para África. El primer curso comenzó a principios de este mes y reúne a profesionales de Argelia, Costa de Marfil, Gabón, Marruecos, la República del Congo, la República Democrática del Congo, Ruanda, Senegal y Túnez, con la participación del Comando de los Carabinieri para la Protección del Patrimonio Cultural, que aporta su experiencia investigadora.
La formación se centra en documentar colecciones, digitalizar inventarios e investigar la procedencia, es decir, establecer dónde estuvo un objeto, quién lo poseyó y a través de qué transacciones llegó al mercado. Según Euronews, los registros incompletos, los cambios de propiedad poco claros o las exportaciones sin las autorizaciones necesarias pueden ayudar a identificar piezas robadas o excavadas clandestinamente, y los inventarios actualizados y los archivos digitales compartidos facilitan a las autoridades reconocer objetos buscados. El ministro de Cultura italiano, Alessandro Giuli, calificó la lucha contra el tráfico ilícito de responsabilidad compartida y subrayó que el acuerdo se basa en la reciprocidad y el respeto a las identidades culturales, no en una transferencia de conocimientos en un solo sentido.
El programa se apoya en un marco internacional más amplio, en particular la Convención de la UNESCO de 1970, que obliga a los Estados a combatir la importación, exportación y transferencia ilícitas de bienes culturales. Euronews recuerda precedentes como la devolución por Italia del obelisco de Axum a Etiopía en 2005 y la transferencia en 2022 por parte de Alemania de la propiedad de 512 objetos de la colección del Museo Etnológico de Berlín a Nigeria, y advierte de que las sustracciones históricas de la época colonial no coinciden automáticamente con los delitos actuales, por lo que cada caso exige su propia reconstrucción documental y jurídica. Restitución, prevención e investigación de procedencia son, concluye el reportaje, herramientas complementarias para proteger el patrimonio como cuestión de memoria, identidad y derechos de las comunidades.


