Una nueva datación sugiere que Ubeidiya, en el valle del Jordán, tiene al menos 1,9 millones de años, cientos de miles más que las estimaciones previas y una edad similar a la de Dmanisi, en Georgia, según los investigadores.

Investigadores afirman que el yacimiento arqueológico de Ubeidiya, en el valle del Jordán, tiene al menos 1,9 millones de años, muy por encima de los 1,2 a 1,6 millones que sugerían las estimaciones anteriores. Según un comunicado de la Universidad Hebrea de Jerusalén, esa edad situaría el lugar al nivel de Dmanisi, en Georgia, y ambos serían de los primeros sitios conocidos con actividad humana fuera de África. El trabajo fue dirigido por el profesor Ari Matmon, de la Universidad Hebrea; el profesor Omry Barzilai, de la Universidad de Haifa; y la profesora Miriam Belmaker, de la Universidad de Tulsa.

El equipo combinó tres métodos de datación independientes en lugar de depender de comparaciones con otros yacimientos. La datación por enterramiento de isótopos cosmogénicos estima cuánto tiempo estuvieron enterradas las rocas; los registros magnéticos conservados en sedimentos de un antiguo lago situaron los depósitos en el cron Matuyama, que comenzó hace más de dos millones de años; y la datación uranio-plomo de conchas fosilizadas del caracol de agua dulce Melanopsis dio una edad mínima para los estratos con herramientas de piedra. Algunas mediciones de isótopos apuntaron al principio a rocas de unos tres millones de años, algo que los investigadores explican porque los sedimentos fueron enterrados, expuestos y redepositados varias veces en el rift del mar Muerto antes de asentarse en la orilla del antiguo lago.

El yacimiento es conocido por sus herramientas líticas achelenses, entre ellas hachas de mano, y por fósiles de animales asociados tanto a África como a Asia. Los investigadores sugieren que grupos con distintas tradiciones de fabricación de herramientas, como la olduvayense, más sencilla, y la achelense, más elaborada, pudieron salir de África más o menos a la vez y no en una única secuencia tecnológica. Estas conclusiones proceden del relato de los propios investigadores; análisis independientes posteriores mostrarán hasta qué punto se acepta la cronología revisada.